domingo, 15 de diciembre de 2013

Un mundo para soñar

Como el lunático enamorado juega a ser poeta con cada uno de los gestos de la que le rechazó. Como quien mira cuánto queda de la mancha y no cuánto se fue con la servilleta. Como quien deja la misma canción en "Reproduciendo" día tras día para luego decir que quiere romper con la rutina. Como el pintor que olvida los colores claros. Como quien espera mientras su corazón marchita.
¿Y si ya no sabemos ser felices? Ahora nos perdemos esperando, nos perdemos de madrugada en ideas oscuras, nos perdemos en sonrisas que acaban siendo creíbles, en gestos que ni te parecen especiales pero hay que hacer por no preocupar o desentonar.
¿Quedan románticos en el mundo? La pregunta que los filósofos de este siglo van pregonando por las calles. ¿Los hay en realidad? Claro, los hay. Mira con atención a la chica de mirada ausente, que sigue atrapada en el Diciembre en el que se despidieron. Al chico que sonríe y le da fuerte a la lata del suelo para luego mirar con odio su zapato.
Porque todos hacemos daño sin querer, o es lo que queremos creer. Que el mundo es nuestro, que somos su centro. Somos granadas a punto de explotar, y por mucho que digamos no importar a nadie, seguro que hay alguien a quien no quieres herir al estallar.
i´m not very fine :s | via Tumblr¿Y los segundos que parecían una vida entre bostezos de Sol? ¿Siguen existiendo? Siguen, querido escritor. ¿O acaso no te inspira esa mirada de alegría de los jóvenes que se besan inseguros? ¿Y la mirada madura, cansada y triste de quien tuvo el amor y ahora sólo tiene un intento de él?
Somos simples humanos que buscan su propia luz, aunque a veces tengamos que buscarla en otra más grande que nos ciega. Buscamos el sentido de la vida en una etiqueta de marca que se romperá, en una superioridad que cambiará cuando aparezca alguien más joven y atractivo. ¿Pero qué hay de los momentos? Dejemos de reducirlos a un trozo de papel que se escapará con el viento. A veces el sentido de la vida que tanto buscamos está en el país de tus ojos oscuros, en el paisaje de todos los milímetros de tu amplia sonrisa, en la fauna de mis mariposas en el estómago, en el beso con el que celebramos que hoy es hoy, aunque mañana sea peor, y pasado un suplicio. Dejemos que la risa sea nuestro himno, y que la nuestra sea la primera.
Porque nuestra magia existe allá donde vayamos nosotros, con nuestra poesía inocente, con nuestras manchas a medio borrar en la ropa, con la canción de por las mañanas, con los colores de nuestra personalidad y las ganas del final de las esperas.
Así que dime, persona de ojos tristes, ¿no echas de menos un mundo que no deje nunca de hacernos soñar?

3 comentarios:

  1. Añoraba tus palabras...
    Un beso, Sopa. Sigue luchando. <3

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  2. Me ha encantado,
    es cierto que a veces cuando llevamos mucho tiempo siendo tristes porque ya forma parte de nosotros, se nos olvida sonreír sinceramente, reírnos porque nos hace gracia y no para quedar bien.
    Besos, Amanda.

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  3. Sí, yo al menos no lo añoro, pero al igual que en todo creo que soñar tiene un lazo oscuro y es que pronto no nos bastara esa felicidad genuina.

    Besos.

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