miércoles, 10 de julio de 2013

Quiero ser una seta.

Y empiezo a pensar que todo sería mejor si fuera una seta. No tendría pétalos que pudiesen molestar o hacer cosquillas a quien me rozase. Se mostraría más claramente la realidad, pues mi fealdad se vería y no estaría oculta tras los buenos pensamientos que mis amigas tienen sobre mí. No me movería, así que no tendría que decir adiós o preocuparme por no volver a ver algo. Tal vez me arrancaran del suelo, pero entonces todo habría acabado y el dolor solo habría sido uno, no uno tras otro. Me podrían pisotear, sí, pero no me costaría más de unos segundos o minutos levantarme. No necesitaría relacionarme, y así la gente no pensaría mal de mí hasta el punto de no hablarme. No sufriría mentiras, pues el viento taponaría mis oídos que, ahora pienso, tampoco existirían. No tendría ojos, y es que cuanto menos vemos, más felices somos, si no lo crees fíjate en como se te entrecierran los ojos en tu sonrisa más amplia. No tendría corazón, así que no tendría que buscar o esperar el amor, que en la raza humana es casi imposible, pues no creo en una persona entre siete mil millones. Pero puede que esté predestinada a sufrir o hacer daño. Las setas también pueden ser venenosas...

5 comentarios:

  1. Has planteado una buena reflexión. Yo me siento así algunas veces. Me encanta como escribes guapa:)

    ¡Buena entrada!

    Un abrazo.

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  2. Es algo que jamás se me habría ocurrido a mi, la verdad es que jamas pensé en ser un seta...
    Un beso

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  3. Si tú quieres ser una seta... ¡yo un champiñón ! Ha estado genial, besos.
    Angelics

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  4. Es la comparación más curiosa que he oído hasta ahora... y la más acertada.
    Me ha encantado lo de: << y es que cuanto menos vemos, más felices somos, si no lo crees fíjate en como se te entrecierran los ojos en tu sonrisa más amplia. >>
    Un beso!!

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